Personajes

La leyenda del Da Vinci criollo

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Novelista, poeta, filósofo, escultor, pintor, fotógrafo, dramaturgo e inventor, Gualmatán, Nariño, también tuvo su hombre del Renacimiento. Julio César Benavides nació el 20 de septiembre de 1882 y se crió en Cuatis, una vereda en la que las familias usaban el agua del río para mover las piedras de los molinos. De tanto observar estas máquinas y preguntarse qué hacía batir sus aspas, el precoz creador terminó interesándose por la física y de ahí en adelante la historia es de no creer.

Según sus propios apuntes, su máximo invento, el aeromóvil, e
ra un artefacto que podía “estar completamente inmóvil en el aire durante todo el tiempo, ascender y descender despacio o rápido y volar horizontalmente a cualquier velocidad y en todas las direcciones”. En resumen, se trataba de un antecesor del helicóptero.

Según algunos de los habitantes de esta región donde el hombre aún hoy es leyenda y se le recuerda como uno de sus ciudadanos más ilustres, existió un prototipo del aeromóvil que alcanzó a funcionar. En 1931, Benavides intentó patentarlo en el entonces Ministerio de Industrias de Bogotá, pero al no recibir ningún apoyo comenzó una huelga de hambre que no terminó en nada. Finalmente, emprendió su retorno a Nariño en 1933 y, durante el viaje, el carro en el que iba cayó a un abismo, dejándolo sin vida.
Misteriosamente, los planos del aeromóvil desaparecieron y en cuanto al chofer, se suicidó dos meses después, todo lo cual le dio a su historia un halo de misterio y a su deceso un aura de conspiración.

¿Quién era Julio César Benavides?

Nación Revelada fue hasta Gualmatán, Nariño, para averiguarlo.